HISTORIA DE LA DANZA
En la antigüedad, desde las altas
culturas hasta el mundo greco-romano, la danza se produjo de dos formas:
danza sagrada o hierática, participando en las ceremonias religiosas, y
danza profana destinada a las diversiones públicas y populares. Ya en
las llamadas altas culturas (Egipto y Mesopotamia), la danza se
desarrolla en forma de arte. Aparece el danzante profesional, creado por
la aristocracia y para el espectáculo.
La Biblia nos narra cómo la danza era de
uso frecuente entre los hebreos. El propio rey David bailaba delante del
Arca. Se sabe que habla danzas sagradas periódicas y danzas misteriosas
que formaban parte del culto. Había otras danzas de carácter noble que
las vírgenes de Israel ejecutaban en las ceremonias públicas para
celebrar acontecimientos importantes, como victorias frente al enemigo, y
para ensalzar a los héroes de la patria. Tenían danzas fúnebres, de
festival, etc.
De los griegos, pueblo eminentemente
culto, se sabe que la danza formaba parte dentro de los planes de
educación, es allí, dentro de la antigüedad, donde alcanza su más alto
esplendor. Formaba parte no solamente de todas las ceremonias solemnes,
religiosas o civiles, sino también de todas las festividades, incluso en
los famosos juegos públicos.
En Roma la danza adquiere importancia
cuando conquistan Grecia. Traen maestros griegos y la danza se convierte
en una necesidad social. Destacaban las que tenían relación con las
bacanales o las fiestas lupercales o de purificación.
Con el cristianismo, la danza pasa a
estar controlada por la Iglesia y será fundamentalmente religiosa. En la
Edad Media abandona los templos para refugiarse en los laicos y
aparecen danzas un tanto esperpénticas y macabras como la danza de la
muerte o la danza macabra. También en la Edad Media y unidas a los
gremios, aparecerán numerosas danzas, muchas de las cuales han llegado
hasta nuestros días con pequeñas variaciones, que se ejecutan el día del
santo patrono y dentro de la ceremonia religiosa. En el Renacimiento,
la danza alcanza una suntuosidad nueva y acrecienta su carácter de
espectáculo.
Catalina de Médicis, que destacó ella
misma como consumada bailarina, llevó este arte a Francia coreografiado,
dando origen al primer ballet. Se empieza a conocer la danza dentro de las diversas cortes; así, lo que
en un principio eran danzas propias de un país, se exportan e importan a
los demás.
En Alemania aparece el vals y, poco a poco, se introduce en
todas las cortes europeas. Algo parecido podíamos decir de la polka o de
la mazurka. De este modo, el baile en grupo deja paso al baile en
pareja.

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