domingo, 7 de febrero de 2016

El Ballet: exigencia física y psicológica.

     


    El ballet clásico es el más formal dentro de los estilos de ballet y adhiere a la técnica tradicional de ballet. Hay variaciones según el lugar de origen como el ballet ruso, el ballet francés o el ballet italiano. Entre sus características distintivas están el uso de las puntas, sus gráciles, sus fluidos y precisos movimientos, y sus cualidades etéreas.  Las bailarinas tienen que cumplir unos cánones y unas proporciones físicas muy específicas.
 Muchas veces, estas bailarinas sufren una cierta obsesión por la perfección y esto las lleva a graves problemas psicológicos. Los frecuentes trastornos que sufren están en la alimentación por lo que causa diversas enfermedades como la anorexia y la bulimia, las alteraciones de animación corporal y los problemas de ansiedad. 

Algunas bailarinas han llegado a tener una dieta muy estricta como por ejemplo María Francesca Garritano, la cual,   tomaba un café y dos tostadas para desayunar, un yogur desnatado para comer y una manzana o un plátano para cenar. Esto causó en ella pérdidas de menstruación.
 


 Mariafrancesca ha sido una voz fuera del coro, demostrando que en el mundo del ballet no es oro todo lo que reluce. Por eso, se la quitando de en medio la Scala, uno de los teatros más antiguos y prestigiosos del mundo. Esta bailarina sufrió un escenario de horrores y torturas las cuales la llevo a reducir su alimentación hasta el extremo de que su menstruación se interrumpió durante un año y medio con tan solo 16 años y adelgazó hasta 43 kilos.

 Liliana Cosi, exprimera bailarina de la Scala y protagonista del “Cascanueces” con Nureyev en el Bolshoi, recuerda las presiones psicológicas en su profesión: “Los problemas alimentarios los hemos tenido todas las bailarinas. Me he sentido siempre en falta cada vez que comía un panecillo, y ésta es una fijación de todas. Es normal y forma parte de este trabajo. Si eres bailarina clásica, los compañeros te quieren ver siempre más delgada. Y después hay casos coercitivos graves”. Por último, Liliana Cosi denuncia que los parámetros son cada vez más exigentes: “Al Bolshoi piden que una bailarina de un metro y 60 centímetros pese 37 kilos, mientras en mis tiempos eran 47”.

 El ballet exige tener unos cánones de belleza muy específicos. Esto busca la perfección y aunque no exista se tendrá que aproximar a ella lo más posible.  







  Las cualidades físicas que se exigen en este deporte.
   Normalmente se miden desde que son pequeñas al entrar en el conservatorio. Las bailarinas suelen ser delgadas, tienen que mantener un peso adecuado de acuerdo a su estatura, tanto el cuello como las extremidades han de ser largas y delgadas. La cabeza conviene tenerla pequeña.
También tienen que tener flexibilidad en la espalda, sin curvatura exagerada en esta zona que debe ser plana, siempre dentro de la normalidad. La parte de la cadera tiene que estar abierta, se va formando a lo largo de los años, con una capacidad ósea que pueda permitir la apertura de las piernas.
A medida que el cuerpo se va desarrollando va cambiando. La cintura suele ser muy estrecha porque en ballet están constantemente cerrando las costillas y respiran de una manera especial. Las caderas son estrechas pero interiormente se abren. Los músculos de las piernas no se ensanchan, sino que se alargan, ya que todos los bailarines trabajan la musculatura alargándola y no al contrario.





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